Una casa con jardín.
Una casa con jardín

Una casa con jardín.

Las terrazas son el epicentro de las reuniones estivales. Tener una terraza en casa es tener un espacio al aire libre donde recrearnos y compartir buenos momentos. Pero ¿no sería todavía mejor una casa con jardín? Con un poco de imaginación, podemos convertir nuestra terraza o nuestro balcón en un pequeño oasis. Veamos cómo podemos hacerlo.

Las flores y las plantas son elementos de decoración que gozan de vida propia. Por tanto, las opciones son infinitas. Además, aportan naturalidad y frescura de una forma genuina y nuestro jardín puede convertirse en un estupendo hobby.

Pero no todas las plantas gozan de buena salud cuando el sol y el calor invaden el ambiente. Hay que elegir las más apropiadas y las que disfruten creciendo y mirando de frente al astro rey. Con flores, sin flores, aromáticas, de interior, de exterior… todo un mundo a nuestro alcance.

La casa de las flores

Las plantas con flores nos van a regalar formas y colores que podemos combinar a conveniencia con el resto de la decoración. Es más, estas pequeñas obras de ingeniería de la naturaleza están dotadas de un aroma único que se acentúa según la flor elegida. El verano se lleva bien con las dalias, el jazmín, el pensamiento, la verbena, el rosal trepador o las petunias. Y estos son solo algunos ejemplos.

Otra opción para espacios exteriores son los arbustos. Colocados estratégicamente pueden limitar la visibilidad desde viviendas cercanas y por su espesura pueden podarse a conveniencia. Es importante saber la altura de la que podemos hacer uso. Porque hay arbustos realmente frondosos.

Un jardín con sabor

No podemos olvidarnos de las plantas aromáticas. Por sus propiedades culinarias y curativas, se convertirán en esa pequeña alacena de sabores que pondrán toques sugerentes en nuestros platos y remedio a muchas de nuestras dolencias más leves. Lavanda, romero, tomillo, hierba luisa, albahaca, perejil o hierbabuena. Muchas de ellas despiden un suave aroma que se queda impregnado en las manos si las acariciamos después de regarlas, además de ser un excelente repelente para los mosquitos.

Sea como sea, queda demostrado que convertir un espacio de nuestra casa en un pequeño jardín es abrir una estupenda ventana a la naturaleza. Aunque sea pequeñita.

Textil Antilo

 

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