Toallas limpias

Toallas limpias

Ya sabemos lo importante que es una higiene adecuada para evitar la transmisión o proliferación de virus, bacterias y hongos. Pero esta higiene también debe ser básica en las toallas de nuestro baño, en el día a día. ¿Acaso hay una sensación más agradable después de una buena ducha que el tacto y el olor de una toalla limpia? Cambiarlas con regularidad nos puede evitar, incluso, algunos problemas de salud.

Para un correcto mantenimiento, si el cuarto de baño está perfectamente ventilado y las toallas se secan completamente después de haberlas usado, es recomendable lavarlas como máximo cada tres usos, ya que la humedad, los restos de la piel mojada, el oxígeno y las fibras textiles crean un entorno perfecto para la proliferación de microorganismos. Muchos de ellos pueden llegar a generar infecciones en la piel.

En caso de que el cuarto de baño no tenga una ventana exterior y las toallas queden húmedas durante más tiempo de lo habitual después de usarlas, lo idóneo es lavarlas después de cada uso, siempre a temperaturas que superen los 60 grados. De esta forma, las mantendremos en perfecto estado de higiene. Si esto no es posible porque no tenemos tantas toallas, debemos intentar airearlas al máximo para que no acumulen demasiada humedad y reducir el espacio de tiempo entre lavados.

Por otra parte, no debemos olvidar el ciclo aconsejado para renovarlas, ya que con los lavados pierden su capacidad de absorción y se desgastan sus fibras. Es importante mantenerlas en perfectas condiciones. Reemplazar las que tenemos por toallas nuevas puede ser una estupenda manera de renovar la ropa del baño y darle otro aspecto al ambiente. El momento de cambiarlas dependerá de la calidad de la toalla y del cuidado que hayamos tenido. Lo aconsejable es no superar los dos años.

Además, también puedes sacarles partido a las toallas viejas. Porque puedes convertirlas en paños para limpieza, o en una alfombra absorbente. Siempre después de haberlas lavado, como decíamos, a más de 60 grados y añadiendo vinagre o lejía al ciclo de lavado. La opción solidaria pasa por donarlas a refugios de animales, donde se usan para dar abrigo o para la limpieza.

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