Terrazas de invierno
Terrazas de invierno

Terrazas de invierno

Con la llegada del frío, las terrazas y balcones suelen quedar en el olvido. Los que fueron nuestros rincones favoritos en las noches de verano pasan a un segundo plano. Sin embargo, lo que ocurre realmente es que estamos renunciando a un refugio para el descanso en esas horas en que el sol suaviza la temperatura y permite disfrutar en menor medida, pero de una forma más gratificante, del aire libre sin salir de casa. Esos espacios de relax veraniego se transforman terrazas de invierno.

Pero para poder sacarles el mayor partido, hay que hacer una pequeña transformación. Tanto los muebles como los complementos deben cumplir ciertos requisitos, porque se trata de vivir en el mismo espacio dos sensaciones distintas. Pues bien, veamos qué es necesario cambiar para que nuestra terraza de invierno sea perfecta.

Empezando por los muebles, deben resistir las inclemencias del tiempo invernal, especialmente la lluvia. Esto dependerá también de la zona en que vivamos. Si vamos a disfrutar de nuestra terraza todo el año, centraremos nuestra atención en muebles que sean de materiales resistentes. De esta forma, solo habrá que cambiar los complementos para hacer una transformación sin demasiado presupuesto.

Los cojines y los plaids tienen especial protagonismo en esto. Las terrazas de invierno deben presentarse especialmente confortables y su principal atractivo reside en los complementos. Los tejidos de esta temporada llegan en colores cálidos, con texturas agradables como el terciopelo y la lana, quedando lejos del lino o el algodón, más propios del verano. Además de un toque de color, se convertirán en el centro de atención. Cuanto más nórdico parezca, más encanto tendrá. ¡Ah! Por cierto, no los dejes a la intemperie. Importante: busca un baúl donde guardar tus cojines y tus plaids para que no cojan humedad o frío y se mantengan perfectos.

Una vez hayamos cambiado el escenario de fondo de nuestra terraza de invierno, nos quedará la decoración. No nos olvidemos de las fibras naturales, que se lleva la naturaleza. Las velas, perfectas compañeras de ambientes tranquilos. Luces cálidas, para crear un clima perfecto. Una alfombra, para aislar el frío del suelo. Y por supuesto las plantas, que siempre encajan y alegran.

No hará falta decir que si conseguimos acristalarla podremos disfrutarla incluso los días de lluvia o nieve. O que el calor del sol hará lo propio para aumentar la temperatura de la estancia como si de un solárium se tratara. Pero si vivimos en un edificio, esta tarea puede ser bastante complicada, además de tener un coste mucho más elevado. Nuestro presupuesto y nuestro estilo definirán qué hacer con nuestra terraza.

Porque las bicicletas no son solo para el verano. Y las terrazas, tampoco.

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