Renovarse o morir

Renovarse o morir

Miguel de Unamuno decía que el progreso consiste en renovarse. De ahí el refrán “renovarse o morir”. Porque hacer un cambio es como mudar la piel: necesario para crecer. Cambiar es saludable, estimulante y agudiza el ingenio. Prepararse para una nueva etapa siempre activa la creatividad y la imaginación.

Si nos paramos a pensar, nuestra vida está llena de cambios. Y no solo por el ciclo vital, sino también en lo que atañe a nuestra vida social, laboral o familiar. Pero, aun así, hay aspectos que requieren de un empujoncito para ganar en atractivo y, por tanto, en motivación.

Probablemente no podamos mudarnos de casa cuando queramos, ni renovar el armario completo cuando nos apetezca, ni cambiar de coche en cualquier momento. Sin embargo, son proyectos tangibles que pueden estimular otro tipo de acciones similares en menor grado, que no por ello dejan de ser satisfactorias.

Voy a pasármelo bien

Hay expertos que aseguran que salir de compras genera una sensación muy parecida a la de la felicidad, haciendo que la mente se evada de todo aquello que le preocupa y proporcionando una dosis de placer. Por tanto, tiene un efecto positivo. Siempre que no se caiga en la oniomanía, más comúnmente conocida como compra compulsiva, claro está.

Y aquí es donde llega esa parte de “renovarse” para no “morir” de aburrimiento. Un bolso, unos zapatos, un corte de pelo, unas cortinas, unos cojines, el color de la pared, una lámpara… El cambio de estación siempre es un punto de inflexión. Así que estamos en el momento perfecto para guardar las cosas de invierno y sacar lo que tenemos para el buen tiempo.

Seguro que encontramos algo que necesita otro aire. Tal vez porque ya lo tengamos muy visto. Tal vez porque ha pasado de moda. O simplemente porque queramos darnos el gustazo de presumir de algo nuevo.

Nosotros siempre estrenamos catálogo en primavera. A lo mejor tenemos lo que andas buscando.

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