Más madera

Más madera

Ahora que lo natural tiene su propio pedestal en el mundo de la decoración, tenemos la certeza de que incluir algo de madera en nuestros espacios personales es sinónimo de acierto. Y si además lo combinamos con esparto, cerámica, bambú, mimbre o cualquier otra fibra vegetal transformada en un complemento, estaremos mucho más cerca de la tendencia.

La madera fue una de las primeras materias primas utilizadas por el ser humano. En la actualidad tiene un papel primordial en distintos procesos, desde la construcción hasta su papel como combustible, pasando por la fabricación de muebles o calzado.

Pero no toda la madera tiene las mismas propiedades ni usos y aunque haya muchos tipos de ella, la podríamos dividir, según su dureza, en dos grandes grupos: maderas blandas y maderas duras. Así que hay que tener en cuenta sus defectos y bondades cuando vayamos a comprar un mueble para nuestro salón o terraza. Sus características nos darán las pistas necesarias. Aunque la podremos encontrar en muchos más sitios de los que imaginamos.

En modo y madera

Las maderas blandas como el pino, el cedro o el abeto, son maderas muy fáciles de trabajar y curiosamente algunas de ellas son muy resistentes. Son ligeras, baratas y muy fáciles de conseguir. En contrapunto tienen su corta durabilidad y posiblemente nos resulten menos atractivas que otras. Las encontraremos en muebles, aunque son más habituales en revestimientos, molduras y paneles.

Las maderas duras son sus hermanas mayores. Son más resistentes, más atractivas, más duraderas y, por supuesto, más caras. Caoba, roble, olivo, nogal, teca, cerezo… nos suenan todas ¿verdad? Pues cada una de ellas tiene su propio uso si se quiere conseguir el mejor resultado. A pesar de que la caoba es más habitual en zonas tropicales por su dureza, tiene muchos adeptos en esta parte del planeta. Le sigue el roble, por su fortaleza para la fabricación de muebles o parqué. Y la estrella de las estancias de exterior, la madera de teca, muy resistente a la humedad y al paso del tiempo.

Por eso, cuando estemos buscando un mueble para nuestra casa o planteándonos cambiar el suelo, pensemos en el uso que queremos darle y dónde lo vamos a colocar para que podamos disfrutarlo el mayor tiempo posible. Una idea: restaurar un mueble antiguo puede ser un estupendo plan que le conferirá, sin duda, mucha personalidad a la estancia donde queramos ponerlo.

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