Feng Shui, decoración y energía

Feng Shui, decoración y energía

Es posible que en más de una ocasión poner orden en casa haya funcionado como si de un método de relajación se tratara. Porque está comprobado que el orden nos ayuda a optimizar nuestro tiempo y nuestro espacio. Pero ¿Qué ocurre con el resultado? ¿podemos sacarle partido a la forma en que colocamos nuestras cosas? El Feng Shui nos enseña a hacer de nuestro estilo un estupendo tándem para sacar lo mejor de la decoración y la energía.

Esta antigua filosofía de origen chino ya era utilizada por los agricultores orientales hace más de 5.000 años, que buscaban la ubicación perfecta para sus cultivos y sus casas, aunque eran las grandes dinastías y noblezas quienes tenían el privilegio de utilizar esta técnica en la decoración y construcción de sus palacios. El Feng Shui ganó adeptos con la llegada del New Age en los años 90, que tenía entre sus principios características basadas con lo espiritual, lo misterioso y los poderes de los cinco elementos: agua, tierra, fuego, metal y madera.

Con la puesta en escena de la faceta psicológica de la decoración, que nos habla de los efectos de los colores, la positividad de la luz natural y las estancias equilibradas, el Feng Shui se ha abierto de nuevo un camino entre las últimas tendencias para hablarnos de las influencias positivas y la atracción de las energías. Veamos algunos ejemplos muy simples.

Es importante que el recibidor nos ofrezca una buena bienvenida. Debe ser luminoso, tener fotos que nos evoquen momentos felices o poner flores, algo que estimule nuestros sentidos. Ojo a los espejos, que nunca deben estar frente a la puerta. En la cocina es importante que la madera tenga un papel protagonista, por sus propiedades para armonizar con el agua y el fuego, muy presentes en los quehaceres culinarios.

En el dormitorio se aconseja que el cabecero de la cama esté pegado a una pared sin ventanas ni puertas, o que no haya más de dos espejos. Es la zona más sensible a la circulación de las energías. El salón es otro punto neurálgico que se debe cuidar. No deben faltar libros, música, fotografías o recuerdos que nos inviten a escapar o a entablar una agradable conversación. Los colores cálidos y la luz natural son básicos para crear un ambiente perfecto que atraiga las buenas energías.

Por último, el baño, considerado espacio de purificación, es el lugar donde mimamos nuestra autoestima. Debe mantenerse en perfecto estado. Lo óptimo es que tenga una ventana exterior, pero que quede alejada de la bañera, para potenciar la sensación intimidad.

Y esto es tan solo una pincelada. El Feng Shui tiene consejos y sugerencias para todo tipo de estancias y estilos. La decoración y la energía pueden ser complementarios. Y además ayudarnos a sacarle mayor partido a nuestro hogar. Una interesante apuesta.

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