El placer del “Hygge”

El placer del “Hygge”

Esta curiosa palabra tiene origen danés y no tiene una traducción literal en ningún idioma. Realmente se trata más bien de un concepto, de una idea, de una actitud, de una forma de vida.

Hace referencia al bienestar personal y la forma de conseguirlo, partiendo de las pequeñas cosas y dejando de lado las obligaciones. No es algo que se consigue con bienes materiales, sino siendo buenos con nosotros mismos y buscando momentos de felicidad.

Los daneses pasan muchas horas en casa los meses más gélidos del año y por ello dan mucha importancia a la decoración del hogar, pero también a las actividades que llevan a cabo en él, rodeándose de un ambiente cálido y acogedor que les permita disfrutar de los seres queridos. Esos momentos son los que en Dinamarca se bautizaron como “Hygge”.

Pero el “Hygge” no es un concepto invernal. Puede extrapolarse perfectamente a cualquier época del año, ya que hablamos de un trabajo emocional estrechamente relacionado con la familia o los amigos dentro de un marco que nos resulte sugerente y atractivo.

Una cena especial en casa, quedarse un ratito más en la cama un domingo por la mañana, saborear un trocito de chocolate, contemplar un atardecer en una playa solitaria, disfrutar de la lectura de nuestro libro favorito… esos pequeños placeres que se abren paso entre nuestras ajetreadas vidas también son “Hygge”.

Todo esto se puede complementar con la tarea de convertir el hogar en un espacio feliz, que nos ofrezca esa sensación de comodidad y relax que tanto necesitamos. Para conseguir un hogar “Hygge” nos decantaremos por tener mucha luz natural, velas para crear ambientes más cálidos, colores suaves y claros que emanan simplicidad y serenidad, erigir a la madera como protagonista por su aspecto genuino y crear rincones especiales tanto para la vida social como para el descanso.

 

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