El lenguaje de los colores

El lenguaje de los colores

El color es una forma de expresión que no requiere de palabras, como la música o el lenguaje corporal. Los colores tienen un factor sensorial y emocional del que poco solemos saber. Y tendemos escoger colores al azar, de manera intuitiva o subliminal, pero no debería ser así, puesto que van a decir mucho de nosotros mismos.

Cuando hablamos del color en la decoración, el vínculo es menos personal y suele estar más ligado a las tendencias o a la época del año. Aunque también hablará del momento personal que estemos viviendo. Los colores cálidos activan las emociones y la energía, mientras que los colores fríos emanan serenidad y majestuosidad. Así, todos aquellos colores que provienen del rojo o el amarillo se consideran cálidos, mientras que los que contienen el azul, se consideran fríos.

Cuestión de espacio

Los colores tienen la capacidad de modificar la percepción del espacio y sus proporciones. Además de aportar determinadas sensaciones en el entorno en el que se utilizan. Por ejemplo, los colores cálidos son perfectos para los grandes espacios, ya que aportan un efecto acogedor. No debe abusarse del más excitante de ellos, el rojo, ya que en grandes dosis puede resultar agresivo. Sin embargo, puede resultar perfecto para los complementos textiles.

El naranja es un color vigoroso, por lo que no hay que abusar de él en las zonas de descanso. Buscaremos el amarillo para las áreas que tengan poca luz natural. Si nos damos cuenta, estamos usando los colores cálidos para otorgar fuerza y energía.

Por el contrario, los colores fríos tienen la misión de que una estancia parezca más grande, además de aportar esa tranquilidad tan necesaria en zonas de trabajo, dormitorios y nuestros rincones favoritos de descanso. En esta misma gama, encontramos el color verde, que jugará en favor de un ambiente fresco y apacible. Es uno de los tonos más armónicos y equilibrados, que además nos sugiere todo lo que esté relacionado con la naturaleza.

En último lugar tenemos los colores neutros. Las tonalidades del arena o beige serán perfectas para combinar con los colores cálidos, mientras que los grises formarán un tándem fantástico con los colores más fríos para generar esa sensación de amplitud que necesitamos.

Por tanto, si queremos que nuestra casa hable de nosotros, antes de escoger un color hay que valorar todos sus mensajes y propiedades. Y cuidar hasta el último detalle.

Nuestra nueva colección podría ayudarte con ello. ¿Te atreves?

Deja un comentario

Cerrar