Decorar en todos los sentidos. La música.

Decorar en todos los sentidos. La música.

Si tuviéramos que definir la música, podríamos decir que es un arte que nace a partir del ritmo y la armonía en una composición de sonidos. Pero esta definición es muy escueta, puesto que todos sabemos que la música es mucho más. De hecho, alcanza terrenos poco relacionados con ella, como puede ser la decoración. Pero ¿realmente tiene poco que ver?

La música puede ser una magnífica fuente de inspiración para crear un entorno. Nos puede ayudar a encontrar ese punto idóneo bajo la sugestión de una melodía que nos evoque una sensación determinada. Por ejemplo, que nos lleve a recrear un recuerdo de la infancia o un momento de felicidad. El mero hecho de disfrutar de una canción que nos relaje y nos aleje de todo nos centraría en un objetivo.

Además, hay ambientes cuya decoración está plagada de alusiones al mundo de la música. Incluyen elementos como viejas máquinas de discos, cuadros que lucen carteles de conciertos, guitarras firmadas por artistas famosos, un repertorio de vinilos colocados en una estantería, o una colección de partituras perfectamente enmarcadas y ordenadas en una pared junto a un piano de cola. Tiene cabida en todos los estilos.

Aunque si realmente queremos hablar de la música como parte íntegra de la decoración, estamos hablando de algo mucho más interesante. El oído no suele estar estrechamente ligado al mundo del interiorismo. Normalmente se hace referencia a cómo vemos los colores, al tacto de las texturas incluso al perfume de unas flores o un mikado. Sin embargo, la música tiene la capacidad de diluirse con el aire y provocar emociones. Puede hacernos percibir lo que nos rodea de una determinada manera. Se llama decoración sensorial y tiene una influencia demostrada.

Si entramos en una de las tiendas de cualquier firma de moda, podremos detectar distintos tipos de música en función de la época del año, el inicio o final de la temporada o el objetivo que se quiera alcanzar. Los ritmos más frenéticos son frecuentes en las tiendas para gente más joven. El jazz o el rythm and blues suele acompañar a un público más adulto, habitual en restaurantes, librerías o comercios especializados. Partiendo de esto, podemos hacer que la música sea un elemento más de la decoración de nuestro hogar.

Se puede decorar para el disfrute de los cinco sentidos. Lo haremos si al organizar una estupenda cena con que deleitar al paladar sabemos encontrar un bonito mantel a juego con la vajilla, que tenga un tejido de tacto suave y sobre el que un jarrón presuma de unas varas de jacintos perfumados mientras una música suave pone el toque perfecto. Porque será la música la que determine cómo percibir todo lo demás por su poder de estimulación.

Los detalles son los que nos hacen únicos. Es cuestión de saber elegirlos y la música es uno de ellos.

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